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Opinión en Prensa Libre, que reflexiona sobre criminalización de q'anjob'ales

Q’A NO’JB’AL

Otra vez indignados

KAJKOJ MÁXIMO BA TIUL

Kajkoj Máximo Ba Tiul
 
 
Sentimientos de indignación por todos lados. A Guatemala se le conoce por la criminalización y persecución contra comunidades indígenas y sus principales líderes. Por no aceptar que hubo genocidio durante la guerra interna. Por los niveles de violencia común, que la mano dura no controla.

Guatemala también es un paraíso para la inversión, tenemos todos los recursos disponibles y, además, las leyes siempre son blandas para el inversionista, no importa quién sea. Los empresarios saben que con solo ofrecerles algunas botellas de buen Vodka a los diputados o a cualquier funcionario ya comienzan a regalar lo que no es de ellos. Algo así como cuando Justo Rufino Barrios regaló las tierras a los alemanes, diciéndoles que “encendieran un cigarrillo y hasta donde se acabara, allí pondrían sus mojones”.

Por cumplir con el objetivo de hacer que Guatemala sea la exportadora de energía más grande de Centroamérica, también nos estamos convirtiendo en el primer país con niveles de criminalidad y criminalización que no solo está siendo generada por el crimen organizado, sino también por el Estado, solo por satisfacer los caprichos de un empresariado nacional o internacional, que se ha acostumbrado a ser mercader o el aprovechado, en todo caso salirse con sus caprichos, sin tomar en cuenta el daño que le hacen al país.

El Gobierno, en vez de seguir cometiendo muchos errores, como el caso de Amatitlán, apoyar a funcionarios corruptos y asesinos, a la inversión que trae muerte y destrucción, ahora que le queda poco tiempo para gobernar debería analizar y reflexionar sobre todo lo que ha hecho mal y pedirles disculpas a todos y a todas, porque no tuvo la capacidad.

Pero en vez de tener estos sentimientos encarcela a otros dos comunitarios, Rigoberto Juárez y Domingo Baltazar, líderes del gobierno plurinacional Q’anjob’al, en vez de llevar a la cárcel al alcalde de Santa Eulalia, Diego Marcos, que junto a sus guardaespaldas amenaza cobardemente a hombres y mujeres que se disponían a abrir la radio Jolom Qonob.

Ahora estamos claros en que estos hechos no pueden tomarse como casos aislados, en muchos momentos, en Guatemala no existen casos paradigmáticos, porque todo el país es un caso, como me lo dijera en algún momento un parlamentario europeo: “Nos preocupa Guatemala, no hay modo que cambie”, y le respondí: también “ustedes tienen la culpa porque no le condicionan la ayuda a gobiernos corruptos como el nuestro, que se le seca la boca diciendo que el país está bien, cuando en realidad es un infierno”.

Todo lo que está pasando en nuestro país es ya un plan bien pensado y planificado. Esto solo es producto de mentes diabólicas que siempre han hecho de él una carnicería. Porque si esto fuera poco, en vez de perseguir a quienes asesinan a periodistas, ahora nos salen con que autorizan la creación de la Fundación contra el Terrorismo Mediático.

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