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Muchas voces, una voz con sombrero negro, capixay café y un morral rojo

Publicado por Jolom Konob', a las 20:58 horas, del domingo, 15 de diciembre de 2013.

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Por Nelton Rivera –Prensa Comunitaria.

Recuerdo bien la mañana del 18 de septiembre en Huehuetenango, durante la madrugada estuvo lloviendo, el frío del lugar me despertaba varias veces. Al amanecer, recorrí el parque central, su catedral, la municipalidad y la gobernación departamental, construcciones que a pesar del tiempo siguen guardando su arquitectura original desde el siglo XVI.

Ese día miércoles debía realizarse una reunión entre el presidente de la república y representantes de los pueblos del territorio norte de Huehuetenango, esta reunión fue a petición de Otto Pérez Molina quien había visto frustrado su intento de negociación en Barillas a espaldas del pueblo, a pueta cerrada él presidente y la empresa dos semanas atrás, el 3 de septiembre.

Recuerdo ese día, ese 3 de septiembre. Seguí la transmisión de las radios en Barillas, narraban hecho por hecho lo que ocurría en el salón municipal “Vicente Ferrer” en donde se encontraba el empresario español Luis Castro Valdivia junto al presidente y sus ministros. Llevaron gente de otras comunidades para hacer público y que el salón no les quedara grande. Momentos después frente a miles de comunitarios y comunitarias movilizados exigiendo respuestas del presidente, éste daba la cara, fue abuchado, bajo el gríto “fuera genocida” su reunión de “diálogo” fue cancelada y él salio huyendo de Barillas en un helicóptero artillado.

Quince días más tarde, el día 18 de septiembre en el edificio de la gobernación departamental, más de 50 personas esperaban a las autoridades de gobierno, con carteles en mano se preparaban para ser recibidos por el presidente y sus ministros, quienes habían llegado ciertamente a Huehuetenango, pero no para estar en esta reunión, sino para participar en una serie de actos sin mayor importancia. Desde las 9 de la mañana comenzaron a llegar autoridades indígenas, lideres y lideresas de varios de municipios, apresurados caminaron entre sus calles, alcanzaron la plaza del parque hasta llegar al lugar de la cita.

Esta movilización no era masiva, quienes llegaron habían sido delegadas como representantes, voceras, autoridades indígenas, autoridades ancestrales de los diferentes municipios de la región norte de éste departamento. El mensaje y la postura era la misma “no vamos a negociar nada, ésta no es una mesa de dialogo”. Finalmente la actividad prevista no se realizó. Ahí se quedó la gente un buen rato y no pasó nada. No existió una disculpa pública, aclaración o cancelación de la reunión acordada. El presidente simplemente responsabilizo al obispo de Huehuetenango Monseñor Ramazzinni por la no realización de la reunión, Ramazzinni públicamente desmintió públicamente al mandatario, ambos “tirandose la chibolita” pero los dos dejaron plantados a los comunitarios.

Entre el grupo de personas, estaba Rigoberto Juárez, dirigente Q’anjob’al, con sombrero negro, capixay café y un morral rojo atravesado sobre su pecho. Barbado y con el cabello largo, tomó la palabra y se dirigió a las personas allí presentes, quienes habían viajado por más de 6 horas y que en cinco munitos quedaron burladas. Aquí recogemos sus palabras llenas de dignidad y valentía, valentía pues en éste momento está siendo reprimida y criminalizada:

“En Barillas se fué a ofrecer “DESARROLLO” acaso acabamos nosotros de aparecer como pueblos para que por necesidades de las empresas van y nos ofrecen desarrollo. Esa es la responsabilidad del Estado desde que el Estado mismo se fundó ¿a quién representa el Estado de Guatemala?

Nosotros no nos escondemos porque estamos luchando por los derechos de nuestro pueblo y no por un grupito de gente que pretende destruir nuestros recursos naturales.

Hoy hablamos del territorio Q’anjob’al, porque no son municipios. Nos han dividido en municipios con la intención de dividirnos más, ofrecieron negociación en Barillas y no con los demás, cuando el territorio de nosotros es Q’anjob’al.

Solamente cuando las empresas estén fuera de nuestros territorios, nos dejarán vivir en paz y vamos a generar nuestra economía, si nuestros abuelos vivieron miles y miles de años generando economía produciendo el desarrollo ¿cómo no vamos a poder sus nietos?

El problema es que hay opresión de las empresas que quieren jodernos más y eso es lo que ya no queremos que nos jodan. Queremos que nos dejen vivir en paz, que nos dejen trabajar en paz y queremos que el gobierno favorezca con proyectos, nuestros pueblos quieren proyectos no empresas.

La criminalización de los líderes anda en el ambiente, queremos que retiren las demandas en contra de nuestros lideres, que se retire la persecución política, porque la persecución judicial es persecución política.”

Tres meses después de éste hecho en la gobernación departamental, la problemática y la represión provocada por las empresas CINCO M, PDHSA E HIDRO SANTA CRUZ va en aumento. Empresarios y gobierno no pierden el tiempo para criminalizar a Rigoberto Juárez. De “Terrorista” lo acusa Ivan Ovalle Altuve, dueño de la Finca San Luis y de la empresa CINCO M SOCIEDAD ANONIMA. Los medios de comunicación tradicionales replican estas declaraciones una y otra vez, cómplices de la criminalización y difamación.

No tardó el empresario en preparar condiciones para criminalizar al pueblo de Jolom Konob’, los comunitarios denunciaron que la misma empresa quemó su maquinaria y ocasionó destrozos en sus instalaciones. El patrón de represión y criminalización ha sido éste, primero acusan en los medios corporativos, después aparecen órdenes de captura en contra de los dirigentes sociales en forma de castigo ejemplar para infundir miedo, limitar la organización y el ejercicio del derecho a expresarse libremente y por último instalarse con sus proyectos para enriquecerse en este caso mediante la generación de energía usando los ríos y el agua.

Para los pueblos que habitan el norte de Huehuetenango, Rigoberto Juárez es una de las personas en quién delegan su representación, forma parte de la resistencia y lucha del pueblo Q’anjob’al, ese mismo hombre de sombrero negro, capixay café y morral rojo atravesado en el pecho, quién con libertad y claridad describe la realidad tal y como es.

Regresé ese 18 de septiembre de Huehuetenango contagiado con las voces, muchas voces que resuenan a través de la voz de Rigoberto llenas de dignidad y valentía a pesar del peligro que implica hablar en este país. La voz de Rigoberto es una voz entre muchas voces, de muchos hombres y mujeres que se han decidido a defender su modo de vida, totalmente diferente y opuesto al modelo económico y social que impulsa el capital y las empresas.


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+ comentarios + 1 comentarios

Anónimo
16 de diciembre de 2013, 16:06

vergüenza de gobierno hay que mandarlo a robar a España,,,arriba norte de huehuetenango hay que cobrar la sangre de nuestros abuelos a este genocidio tito arias

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Aq'kan junoq ah nab'al yib'antoq jun ab'ix ti

 
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